Parte 2: Consejos Nutricionales.

Los carbohidratos tienen dos clasificaciones para medir sus efectos en los niveles de glucosa en sangre: índice glucémico y la carga glucémica. El índice glucémico indica la capacidad que tiene ese alimento de subir la glucosa en sangre.

La carga glucémica nos indica cuánta cantidad del peso del alimento está formada por carbohidratos. Esto nos puede enseñar cómo alimentos de indice glucémico alto pueden tener muy poca cantidad de carbohidratos, pudiendo influir menos en los niveles de insulina que otros que, con un índice glucémico más bajo, tienen un alto porcentaje de carbohidratos en relación a su peso. 

Los alimentos refinados, por el proceso de refinamiento que les quita la fibra, las grasas y las proteínas, tienen un índice glucémico más alto, de manera que la absorción de los carbohidratos que contienen es más rápida.

La sacarosa o el azúcar de mesa, es una mezcla de glucosa y fructosa al 50%, por lo que tiene un doble papel en la obesidad ya que la glucosa estimula la insulina y la fructosa promueve el hígado graso.

Hablemos de la fructosa: su exceso se convertirá en grasa en el hígado. La fructosa no circula por la sangre, sólo se metaboliza en el hígado. El cerebro, los músculos y la mayoría de tejidos no pueden usarla directamente para obtener energía. No hace que suba la glucosa en sangre de modo apreciable, pero está fuertemente ligada a la obesidad y la diabetes, incluso más que la glucosa. 

En el hígado la fructosa se metaboliza rápidamente en glucosa, lactosa y glucógeno. Cuanto más se come, más se metaboliza. Su exceso se convertirá en grasa en el hígado, aspecto crucial para desarrollar resistencia a la insulina en el hígado. Sólo seis días de consumo excesivo de fructosa dan lugar a resistencia a la insulina.

La fibra es un aliado. En sí, es un antinutriente pues hace que se vea reducida la asimilación de los carbohidratos del alimento en el que se contiene. Desde este punto de vista, en el caso de consumir alimentos que contengan azúcares, son preferibles aquellos que, de forma natural, a su vez, contengan fibra. Es el antídoto. Entre consumir una fruta entera, fresca y de temporada o consumir la misma fruta pero en zumo, la opción no genera discusión, mejor la entera, con su fibra. El zumo sólo nos aporta la fructosa, con todos los perjuicios asociados.

El vinagre puede proteger contra el exceso de insulina. El vinagre de sidra de manzana tiene mucho ácido acético y fibra de las pepitas de la manzana.

La ingesta elevada de carbohidratos hace que se segregue insulina en exceso y ésta estimula el riñón a absorber agua por lo que produce “hinchazón”.

Si no tienes hambre, no comasSi no tienes tiempo para comer, no comas.

El consumo de grasas saludables y ecológicas no perjudica al corazón, ni son las causantes de la obesidad. Muy distinto son las grasas trans que hay que eliminar absolutamente.

Los huevos son saludables.

El cerebro necesita muy poca glucosa, la cual, además, puede ser administrada a través del proceso de gluconeogénesis por medio del glucagón. Los cuerpos cetónicos le proporcionan energía suficiente y de calidad, siendo unas moléculas mucho más eficientes que la glucosa.

El ayuno no hace que el metabolismo basal se ralentice, al contrario. El ayuno es algo que deberíamos hacer de vez en cuando para resetear nuestro sistema metabólico y dejar descansar el digestivo.

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