Se han de promover conductas que reeduquen los ritmos del sueño (dormir en completa oscuridad, con ropa suelta y el dormitorio fresco; acostarse y levantarse siempre a la misma hora; Intentar dormir entre siete y nueve horas; que la luz diurna sea lo primero que se vea por la mañana; no tener televisor ni teléfono móvil en el dormitorio).
Los CH altamente refinados hacen subir los niveles de azúcar en sangre (cereales y azúcares muy procesados entre otros), lo que conduce a nieles altos de insulina que desembocan en obesidad. También se ha estudiado que estos alimentos son los que más procesos de adicción desencadenan. Piensa a qué alimentos dice la gente que es adicta y verás cómo coinciden en azúcares procesados.
El Doctor Ludwig de la universidad de Harvard, averiguó que la dieta baja en grasas ralentiza el metabolismo corporal mientras que la baja en carbohidratos (azúcares) lo acelera y reduce el apetito.
La obesidad es una condición dependiente del tiempo y que se debe a una mala función, por motivos diferentes, de varios sistemas dentro del cuerpo. Mantener un elevado nivel de insulina durante mucho tiempo genera resistencia a la misma lo que lo transforma en un CÍRCULO VICIOSO.
El cuerpo se resiste a los cambios y a medida que se genera resistencia, se ve obligado a producir más insulina para conseguir introducir en las células la misma cantidad de glucosa que cuando todo estaba en buen funcionamiento. La resistencia es también un proceso de protección del cuerpo. De no haber resistencia, con niveles altos de insulina la glucosa sería rápidamente introducida a las células haciendo que los niveles en sangre fueran extremadamente bajos, con el consiguiente riesgo para la vida. La resistencia a la insulina da inicio a la obesidad. Con el tiempo la obesidad se impulsa a sí misma.
La calidad de la alimentación y el horario de las comidas se sitúan a la par en grado de importancia. Comer más a menudo no ayuda a perder peso, no evita que la glucosa en sangre descienda. Comemos y sube el nivel de insulina para almacenar energía como glucógeno y grasa. Ayunamos y el nivel de insulina baja y tenemos que usar la energía almacenada acelerando el metabolismo de las grasas para ello. Este proceso tiene lugar todos los días, de ahí la importancia de establecer un correcto reloj alimenticio.
Picar entre horas no te va a ayudar a bajar de grasa corporal ni a mejorar tu tasa metabólica.
El desayuno no es la comida más importante del día, es una comida más. Y no tiene por qué ser necesariamente al levantarte de la cama. Esa sensación de que al levantarte “si no desayunas no eres persona” y te encuentras incapacitado, es un signo de ralentización metabólica. Sólo tienes que imaginarte cómo nuestros antepasados tenían que salir en busca de comida y cómo nosotros sólo tenemos que abrir la nevera.
Es una recompensa sin esfuerzo que es lo que más promueve la vagancia, no sólo intelectual, sino incluso en nuestro sistema metabólico. Lo importante del acto de romper el ayuno, sea la hora que sea, es cómo se haga en relación con el objetivo de cada persona.
Si mi objetivo es mantener los niveles de insulina bajos, la ingesta del desayuno no debería basarse en alimentos cuya composición sean harinas o azúcares que suban mucho el nivel de glucosa en sangre. Si entendemos el desayuno como la comida que hacemos al levantarnos de la cama, tendremos que entender que, si el descanso ha sido el adecuado, nuestro sistema energético muscular estará lleno y no tendremos por qué seguir metiendo “gasolina en el depósito” cuando ya no cabe más. De hacerlo, nuestro cuerpo lo guardará en garrafas en forma de michelín.
“Una caloría no es cualquier caloría”. No son lo mismo 100 calorías procedentes de tomar un batido con azúcar, que 100 calorías de brócoli al vapor. Los efectos a niveles hormonales y metabólicos no tienen nada que ver.
Si quieres evitar Gaitánnar grasa corporal elimina todos los azúcares añadidos y no los reemplaces por edulcorantes.